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7 min de lecturaActualizado el Por Equipo Factor Libre

Los software más utilizados por las empresas

Los software más utilizados por las empresas
Índice de contenidos
  1. 01 Los software más utilizados por las empresas, uno a uno
  2. 02 Software de gestión empresarial: cómo elegir el programa adecuado
  3. 03 Por dónde empezar

Los programas informáticos más usados en las empresas son el ERP, el CRM, la plataforma de comercio electrónico, el TPV y el software de gestión de almacén (SGA), a los que se suman el PIM y el OMS en la venta omnicanal y las herramientas de Business Intelligence (BI) para analizar los datos. De todos ellos, el ERP es el software de gestión empresarial por excelencia: el que integra compras, ventas, stock, logística y contabilidad, y al que se conectan los demás.

Una lista de los programas más usados dice qué existe, pero no qué necesita tu empresa. Por eso aquí no los vemos como piezas sueltas, sino como partes de un mismo sistema: qué resuelve cada uno, cuándo se vuelve necesario y cómo se relaciona con el ERP. Al final, cuatro preguntas para elegir.

Los software más utilizados por las empresas, uno a uno

1. ERP (Enterprise Resource Planning): el sistema central

Un ERP (planificación de recursos empresariales) reúne en una sola base de datos los procesos que mueven la empresa: compras, ventas, inventario, producción, logística y contabilidad. Su valor no está en ninguna de esas funciones por separado, sino en que todas trabajan sobre los mismos datos: un pedido descuenta stock, genera el albarán y llega a contabilidad sin que nadie lo vuelva a teclear.

Muchas empresas creen tener un ERP cuando en realidad tienen un programa de facturación con módulos añadidos, o varias aplicaciones que se pasan ficheros. La diferencia se nota en el día a día: si para saber el margen de un producto hay que cruzar tres exportaciones, no hay un sistema central. Es la inversión que más tarda en notarse y la que más rinde a medio plazo, como explicamos al hablar de cómo medir la rentabilidad de un ERP.

2. CRM (Customer Relationship Management): la relación con el cliente

El CRM guarda la historia de cada cliente y de cada oportunidad: contactos, propuestas, pedidos, incidencias y seguimientos. Se vuelve imprescindible cuando la venta no es instantánea, como en el canal mayorista, donde una cuenta se trabaja durante meses y pasa por comerciales, agentes y atención al cliente.

Un CRM aislado acaba siendo una agenda sofisticada. Conectado al ERP, el comercial ve el historial de pedidos, el riesgo del cliente y el stock real antes de comprometer una fecha de entrega.

3. Plataforma de comercio electrónico: la tienda online

Para muchas marcas, la tienda online es el primer software que tienen y el canal que más crece. Además de vender, recoge información muy valiosa: qué se busca, qué se abandona en el carrito y qué se devuelve.

El problema aparece cuando la tienda online hace de sistema central sin serlo: el stock, los pedidos y los clientes viven en ella, y el resto de la empresa (almacén, contabilidad, tiendas físicas) se alimenta a mano. Integrada con el ERP, cada pedido llega al almacén y a contabilidad sin intervención, y el stock que ve el cliente es el real. Lo contamos en detalle en nuestra solución de ecommerce.

4. TPV (Terminal Punto de Venta): la tienda física

El TPV, o POS por sus siglas en inglés, es mucho más que una caja registradora: gestiona ventas, devoluciones, cobros, promociones, fidelización y el stock de cada tienda. Es el sistema que usa a diario el personal de tienda, así que su rapidez y su sencillez importan tanto como sus funciones.

Su relación con el ERP decide si una red de tiendas funciona como una sola empresa o como varias. Con un TPV conectado en tiempo real, una tienda puede vender lo que hay en otra o en el almacén de la web, y una compra online se puede devolver en cualquier tienda.

5. SGA (Software de Gestión de Almacén): la logística

El SGA ordena el almacén: cada producto tiene una ubicación, cada movimiento queda registrado y cada proceso (recepción, ubicación, preparación de pedidos, expedición) sigue un flujo validado, normalmente con lectores de código de barras. Se vuelve necesario cuando el número de referencias o de pedidos diarios hace que la memoria del equipo deje de ser fiable.

Puede ser un sistema independiente o formar parte del ERP. Cuando forma parte, las recepciones actualizan los pedidos de compra y el stock disponible en tiendas y web sin sincronizaciones intermedias. Más en nuestra solución para almacén y logística.

6. PIM y OMS: la venta omnicanal

Cuando una empresa vende por varios canales a la vez, aparecen dos necesidades. El PIM (Product Information Management) centraliza la información de producto (descripciones, atributos, fotos, tallas, datos logísticos) para publicarla igual en la web, los marketplaces y los catálogos. El OMS (Order Management System) decide desde dónde se sirve cada pedido: el almacén central, la tienda más cercana o la recogida en tienda.

Los dos dependen de que el catálogo y el stock del ERP sean fiables: un OMS que reparte pedidos sobre un stock desactualizado solo comete los mismos errores más deprisa.

7. BI (Business Intelligence): los datos de todo lo anterior

Las herramientas de BI convierten los datos del resto de sistemas en cuadros de mando: ventas por canal, rotación de stock, márgenes por producto, desviaciones frente al presupuesto. Van al final de la lista porque solo funcionan si los anteriores comparten datos coherentes.

En muchas empresas, el BI sigue siendo una hoja de cálculo que alguien rehace cada lunes cruzando exportaciones. Si es tu caso, el problema rara vez es la falta de una herramienta de análisis: es que los datos viven en sistemas que no hablan entre sí.

Software de gestión empresarial: cómo elegir el programa adecuado

Cuando alguien busca un programa de gestión para su empresa, casi siempre está buscando un ERP, aunque no lo llame así. No existe uno «mejor» en abstracto, y las comparativas de programas de gestión de empresas suelen pasar por alto lo que de verdad decide. Estas son las cuatro preguntas que conviene hacerse antes de comparar proveedores.

¿Qué está cambiando en tu modelo de negocio? El momento de cambiar de software rara vez lo marca el tamaño. Lo marca un cambio de modelo: abrir el canal mayorista, una segunda tienda, un marketplace o externalizar la logística. Elige pensando en el modelo que viene, no solo en el actual, y comprueba que el sistema cubre lo que suele quedarse fuera, como el pedido mayorista (que a menudo sigue entrando por email o a través del agente comercial) o las devoluciones. En nuestras soluciones por modelo de negocio verás cómo cambia la gestión en cada caso.

¿Tu equipo puede adoptarlo? Un programa de facturación y contabilidad basta mientras la operación es sencilla, pero la complejidad no va con el tamaño: hay empresas pequeñas con miles de referencias, venta internacional y marketplaces. Lo que suele frenar no es el software, sino la capacidad de adoptarlo cuando todo depende de una o dos personas. Por eso la implantación decide tanto como el programa elegido.

¿Cómo se conectará con el resto? Integrar no es lo mismo que sincronizar en tiempo real. Hay empresas con el ERP conectado a su tienda online que siguen teniendo descuadres de stock entre canales, porque la conexión llega tarde o deja fuera las tiendas, las devoluciones o los marketplaces. Pregunta qué se sincroniza al instante y qué se sigue cuadrando a mano.

¿Podrás cambiar de proveedor si lo necesitas? Un sistema a medida o de un único proveedor puede funcionar durante años y, el día que se queda corto, convertirse en una jaula. Antes de firmar, pregunta de quién es el código, cómo se exportan los datos y qué pasa si mañana quieres trabajar con otro partner.

Por dónde empezar

Ninguno de estos programas resuelve nada por sí solo. Lo que marca la diferencia es decidir cuál es el centro de tu sistema y cómo se conecta el resto, y hacerlo antes de que el siguiente cambio de modelo te obligue a decidir con prisa.

En Factor Libre desarrollamos e implantamos Gextia, un ERP pensado para empresas de producto físico que trae integrados el almacén (SGA), el TPV y los conectores con tiendas online y marketplaces. Si estás valorando incorporar o cambiar tu programa de gestión, cuéntanos tu caso y te ayudamos a ordenar las opciones.

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