Amazon ha llegado para revolucionar las claves de la logística hasta ahora conocidas.
Atrás quedan las teorías con las que crecimos todos del FIFO (First In, First Out, o lo que es lo mismo, primeros productos de aprovisionamiento en entrar en el almacén, son también los primeros en salir) o el LIFO (Last In, First Out, los últimos productos de aprovisionamiento en entrar en el almacén son los primeros en salir)

El gigante del comercio online ha dedidido desagrupar todos los productos, y convertir el caos en su ventaja competitiva en un caos, pero, ¿cómo?


El lema “Trabaja, diviértete y haz historia” recibe a todos aquellos que acceden a su almacén en Madrid, uno de los 28 centros logísticos con los que cuenta la compañía en todo el mundo.
Cada día ,se introducen 40.000 nuevos productos y ya hay más de 48 millones de productos a la venta a través de la web, una verdadera locura sin precedentes que le proclama como el gigante de las compras a nivel mundial y el favorito para los regalos de navidad.
Es por esto, que el resto de tiendas online se dedique a nichos de mercado muy concretos y específicos, buscando productos que Amazon no ofrezca y por tanto comercializar a otro target menos generalista.


Cuando un cliente hace su pedido online a través de Amazon, la compañía activa la maquinaria para ofrecer el producto en el menor tiempo posible (incluso en algunos casos, ese mismo día)
El aspecto más importante de su centro logístico es que los artículos de las mismas categorías o temáticas no están agrupados en la misma ubicación, sino que repartidos al azar por todo el almacén.

Amazon

El centro logístico está dividido en dos áreas: en la primera se recibe el material, pasa por control de calidad y se almacena en su ubicación, la segunda fase corresponde al “pìcking”, es decir, a la recogida de los productos correspondientes a los pedidos que después se preparan y se envían.


Al estar organizados de forma aleatoria, los recogedores siempre tienen un producto cerca de dónde han recogido el anterior, por lo que evitan paseos de punta a punta del almacén lo que les permite emplear menos tiempo en la preparación de cada pedido.
Parece lógico, ¿verdad? Para organizar todo ello, confían en un ERP que les informa en cada momento de la ubicación más cercana, por tanto de las unidades en stock y la necesidad de aprovisionamiento.


Tras recoger todos los productos del pedido, pasan a la zona de preparación y envío. Como el ERP ya sabe las medidas, el peso y las cajas de embalaje necesarias, sólo falta que calcule el coste de envío con el transportista seleccionado, indicar el destinatario y enviarlo.

Etiquetas: erp, logistica, amazon, caos, almacen

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