Cuando nos consulta un cliente que solicita nuestros servicios basados en OpenERP, siempre hay una característica en su manera de trabajar que le diferencia de empresas a priori similares. Esta diferencia puede ir desde pequeños matices hasta constituir algo bastante significativo. Pues bien, en ambos casos tenemos la misma respuesta... "No es que OpenERP no haga lo que me estás pidiendo, es que no está hecho".

Esta es una de las características que nos diferencia de las demás aplicaciones ERP del mercado. Con OpenERP no hay límites en funcionalidad y capacidad porque, partiendo de una base bastante amplia, sólo nos limita el tiempo que nuestro cliente quiera dedicar a la implantación o los recursos económicos destinados a la misma. Por un lado es una ventaja para el cliente que quiere adecuar su ERP a su imagen y semejanza, pero por otro es un inconveniente para los empresarios y empresas que necesitan "que se lo den mascado".

Haciendo un símil mitológico, OpenERP es como un David en competencia con diferentes Goliats, que pueden contar con la ventaja de llevar en el mercado un montón de años... pero que a la vez puede ser una clara desventaja. Nuestro David/OpenERP se mueve ágil adaptándose a las circunstancias, golpeando con determinación y rapidez hasta conseguir su objetivo, los Goliats se mueven lentos con poca capacidad de reacción pero soltando zarpazos en algún caso potentes eso sí.

Por lo que, volviendo a los proyectos de implementación de OpenERP lo primero que analizamos de nuestros clientes es si realmente buscan un David o un Goliat. Aclarada la elección a nuestro favor, entramos ya en la decisión del enfoque de implementación a realizar... teniendo claro que hay que tener paciencia, hacer bien las cosas y sobre todo apoyarnos en el título del post... ¡Que levanten la mano los Goliats que puedan decir lo mismo!

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